“Las cosas podrían haber sucedido
de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así” con estas palabras comienza El Camino.
Daniel, "el Mochuelo", no quiere irse a estudiar bachiller a la capital pero su
padre considera que su futuro debe ser
mayor que el que le depararía quedarse en el pueblo como quesero. Y ya se sabe,
en la época en la que está situada la novela,--la posguerra española—la palabra
de un padre es incuestionable. Así que el pequeño "Mochuelo" se encuentra en su
habitación, la noche antes de su partida, recordando las vivencia de sus
escasos – once— años de vida.
Un canto a la vida rural y a
la vida de los niños en libertad eso es
lo que plasma Delibes en su novela—a pesar de mostrar una visión de la España
rural de la posguerra enquistada en sus problemas y cuyo único divertimento es
el “chismorreo”—.
Y eso es
lo que Daniel,"el Mochuelo", va a perder para siempre a la mañana siguiente.




